- Cualquiera que quisiera lanzar un vehículo tokenizado se topaba con la misma pieza sin resolver: con qué instrumento de pago liquidarlo sin que una institución regulada lo descontara por riesgo.
- Pontes, la plataforma de liquidación mayorista del Eurosistema lanzada el 21 de septiembre, cierra esa pieza con wCBDC —dinero oficial de banco central— y liquidación DvP (Entrega contra Pago) en T+0.
- BlackRock había movido ficha antes, el 4 de agosto, con clases on-chain sobre sus fondos monetarios vía Kinexys (J.P. Morgan): la prueba de que el mercado ya sabe recibir este tipo de producto sin tratarlo como un experimento.
- Con esas dos piezas resueltas por otros, lo que le queda por construir a una gestora, sponsor u operador que quiera lanzar su propio vehículo se reduce de forma drástica.
- Lo que sigue exigiendo trabajo propio —y donde se juega la ventaja competitiva— es originar, cualificar y estructurar el activo real que sostiene el token.
Quien haya intentado montar un vehículo tokenizado sabe que el obstáculo casi nunca es el activo. Es encontrar un instrumento de pago que una contraparte regulada acepte sin pedir un descuento por el riesgo que lleva detrás.
Estructurar el token era la parte relativamente sencilla. Resolver con qué se liquidaba —y quién asumía el riesgo de esa liquidación— era lo que frenaba a la mayoría de proyectos antes de llegar a producción.
Ninguna de las opciones disponibles hasta ahora cerraba el círculo por completo. Las stablecoins daban velocidad y operativa continua, pero cargaban riesgo de emisor, de reservas y de reembolso. Los depósitos tokenizados trasladaban a blockchain el dinero de un banco comercial, pero seguían siendo su pasivo, con la liquidez fragmentada entre emisores. Y cuando el pago se resolvía fuera de la cadena, con transferencias convencionales, volvían las conciliaciones manuales y el riesgo de que activo y dinero no se movieran de forma sincronizada — justo lo que la tokenización debía eliminar.
Lo que cambia en septiembre de 2026 es que esa pieza deja de ser algo que cada proyecto tiene que resolver por su cuenta.
Pontes resuelve la pieza que ningún proyecto podía resolver por su cuenta
El 21 de septiembre, el Eurosistema lanzó oficialmente Pontes: la plataforma que conecta redes DLT de mercado con los servicios TARGET y permite liquidar la pata de efectivo de una operación tokenizada en dinero de banco central. Para quien diseña un vehículo tokenizado, esto no es un matiz técnico — es la diferencia entre depender de la solvencia de un tercero privado para el tramo de pago, o apoyarse en un riel de liquidación que no arrastra ese riesgo.
Antes de Pontes, liquidar un vehículo tokenizado obligaba a elegir entre una stablecoin (riesgo de emisor, reservas y reembolso) o un depósito tokenizado (pasivo de un banco comercial concreto).
Con la wCBDC de Pontes, esa disyuntiva deja de existir: el dinero es oficial del Eurosistema y no arrastra el riesgo de crédito de la entidad privada que lo emite.
El grupo inicial incluye a Deutsche Bank, Santander, Société Générale y el BEI, junto a Clearstream y varios operadores DLT, liquidando en Delivery-versus-Payment (DvP) con firmeza en T+0.
El propio BCE prepara invertir parte de su cartera propia a través de Pontes.
BlackRock confirma que el mercado ya sabe recibir este producto
El 4 de agosto —antes que Pontes— BlackRock había lanzado clases de participación tokenizadas para varios de sus fondos monetarios Institutional Cash Series, en euros, libras y dólares. Es la señal que necesitaba cualquier gestora que dudara de si lanzar su propio vehículo tokenizado era prematuro.
Los tokens se emiten sobre Ethereum a través de Kinexys, la infraestructura de J.P. Morgan. El registro legal de partícipes sigue residiendo en el agente de transferencias: el token complementa la estructura regulada, no la sustituye.
No es un piloto de nicho: la funcionalidad on-chain —transferencia entre wallets autorizadas, uso potencial como colateral— se despliega sobre una plataforma de fondos monetarios con unos 311.000 millones de dólares bajo gestión.
Lo que exigía piezas sueltas ahora converge en una sola infraestructura
Los pilotos de 2023 y 2024 resolvían la emisión del activo, pero dejaban la liquidación colgando de transferencias bancarias convencionales o de stablecoins sin respaldo institucional pleno. Lo nuevo de septiembre de 2026 es que el activo y el dinero encajan a la vez, sobre infraestructura regulada — exactamente lo que alguien que quiere lanzar un vehículo tokenizado necesita tener resuelto de antemano, no descubrir sobre la marcha.
Qué significa esto para quien quiere lanzar un vehículo tokenizado
Para gestoras de fondos y fondos de activos como BlackRock, este nuevo modelo de negocio de los mercados privados y la banca significa algo muy concreto: una participación deja de ser un registro estático en un agente de transferencias para convertirse en un instrumento programable, transferible entre carteras autorizadas en tiempo casi real y, potencialmente, utilizable como colateral en operaciones de financiación sin deshacer la posición subyacente. La liquidez que hoy queda inmovilizada en fondos monetarios o vehículos de renta fija puede movilizarse de forma más ágil, y las suscripciones y reembolsos transfronterizos —hoy sujetos a ciclos de liquidación en T+1 o T+2 y a múltiples intermediarios— ganan velocidad y trazabilidad.
Pero para la mayoría de gestoras, sponsors y operadores, el problema nunca fue solo tecnológico: era de doble construcción. No bastaba con estructurar el activo; había que resolver —normalmente desde cero— la capa de liquidación, custodia, cumplimiento normativo y matching de inversores. Ese coste de entrada, más que la tecnología en sí, era lo que frenaba a la mayoría de proyectos serios.
Pontes y BlackRock no eliminan ese trabajo, pero sí reducen la parte más costosa y menos diferencial de construirlo. Es exactamente ese espacio —la capa que conecta capital, activos y estructuras, sin que cada gestora tenga que reconstruirla— el que ocupa Action Monkey: una plataforma white-label que permite lanzar un vehículo de activos reales tokenizado sobre una infraestructura ya construida, en lugar de levantar internamente el matching de inversores, la estructuración de derechos económicos y la conexión con las infraestructuras de liquidación institucional que Pontes y BlackRock acaban de legitimar.
El verdadero valor no es emitir un token estandarizado —esa capacidad terminará siendo relativamente commodity—, sino cualificar la oportunidad, alinear contrapartes y construir el activo real, blindado y asegurable que descansa detrás del token, sin tener que construir también la fontanería que lo sostiene.
El nuevo modelo de negocio de los mercados privados y la banca
Pontes no convierte de un día para otro todos los activos privados en líquidos. BlackRock tampoco demuestra que toda estructura deba tokenizarse. Lo que ambos movimientos sí hacen es retirar dos grandes objeciones: una monetaria —que los activos tokenizados debían liquidarse con dinero privado, fragmentado o difícil de integrar en las políticas de riesgo institucionales— y otra estructural —que los productos on-chain no podían convivir con vehículos regulados a gran escala—. Pontes responde a la primera. BlackRock, a la segunda.
Con la infraestructura, el producto y el engranaje del dinero oficial ya en marcha, la verdadera competencia en los mercados privados no girará en torno a si la tokenización se adopta o no, sino a quién controla las capas de originación, estructuración, datos, distribución y liquidez. De esa competencia dependerá que un vehículo tokenizado ofrezca garantías más sólidas, mayor movilidad de colateral y un coste de financiación más competitivo que los canales tradicionales.
La tokenización de activos y fondos ha pasado de ser un rumor a empezar a materializarse en el «rinoceronte gris» de las gestoras de fondos y de la banca: un cambio estructural inminente que ya está impulsando el nuevo modelo de negocio de los mercados privados, públicos y la banca. La competencia decisiva girará en torno a la potencialidad de escalar, de diseñar la infraestructura a través de la cual esos activos se financian, se distribuyen, se liquidan y cambian de manos.
El nuevo modelo de negocio de los mercados privados y la banca ya está en marcha. ¿Construimos tu vehículo tokenizado sobre él?
Action Monkey ofrece a gestoras, sponsors y operadores una plataforma white-label para lanzar vehículos de activos reales tokenizados sin construir desde cero la capa de matching, estructuración, cumplimiento y conexión con la liquidación institucional.
Preguntas frecuentes
¿Qué ventaja aporta el dinero oficial de banco central en Pontes frente a las stablecoins para los mercados institucionales?
A diferencia de las stablecoins, que son pasivos privados sujetos a riesgo de emisor, reservas y reembolso, el dinero oficial de banco central (wCBDC) a través de Pontes elimina el riesgo de crédito y aporta certeza jurídica plena para la liquidación institucional.
¿Cómo integra BlackRock las clases on-chain en sus fondos?
BlackRock emite tokens sobre Ethereum mediante la infraestructura Kinexys de J.P. Morgan, representando participaciones de sus fondos monetarios regulados (Institutional Cash Series) sin alterar los registros oficiales del agente de transferencias.
¿Necesita una gestora construir su propia infraestructura de tokenización?
No necesariamente. Una plataforma white-label como Action Monkey permite a gestoras y sponsors lanzar un vehículo tokenizado —matching de inversores, estructuración de derechos económicos y conexión con infraestructuras de liquidación institucional como Pontes— sin construir esa capa tecnológica y de cumplimiento desde cero.
